6 de mayo de 2011

Porque el sólo verte el día de hoy consumió mis nervios,
De la nada apareciste, así que de manera inquieta, indecisa y vigorosa levante la mano y mostré mi sonrisa para saludarte; tú respondiste mi saludo de la misma forma, pero esa forma es sólo comparable físicamente ¿Por qué? porque tu sonrisa me elevo a otro sitio, un momento donde olvide todo, eras sólo tú, nada más. Gracias por regalarme esa sonrisa, la mía no se puede comparar en lo absoluto, por eso quiero regalarte lo poco que poseo y si lo recibieras sería inmensamente feliz...
Soy tan fácil de complacer que esa sonrisa me vale para muchos días, porque no había visto alguna igual, éste es el momento para ser lo más egoísta posible y siento que no lo demuestro. Te quiero para mi, sólo para mi, nada más. ¡Mírame! ¡Mírame por favor! Que sea eterno e infinito, tus ojos y tus sonrisa quiero hacerlos míos, tus vetas de amor, sufrimiento, dolor y éxito, lo quiero y deseo ¡Todo!
Y aún consumiendo esta felicidad, llega a mi un pequeño dolor que me susurra al oído "No eres tú a quién quiere" "Probablemente se siente incómodo" "No le gustas" "Él es ya superior, te estás quedando atrás..."
No, no quiero quedarme atrás ni estar adelante de ti, quiero que caminemos juntos, a la par siguiendo nuestros pasos.
Sí todo esto que digo, pienso, escribo y siento no significa nada para ti y no hay modo alguno de que compartas mi terrible felicidad, en todo caso, ignórame y yo me marcharé sin dejar rastro.


Ahora sólo quiero llorar con una sonrisa en mis labios, porque doy gracias por el regalo de hoy, pero sigo pensando que para ti fue un saludo más.

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