Porque
el sólo verte el día de hoy consumió mis nervios,
De la nada apareciste, así que de manera inquieta, indecisa y
vigorosa levante la mano y mostré mi sonrisa para saludarte; tú respondiste mi
saludo de la misma forma, pero esa forma es sólo comparable físicamente ¿Por
qué? porque tu sonrisa me elevo a otro sitio, un momento donde olvide todo,
eras sólo tú, nada más. Gracias por regalarme esa sonrisa, la mía no se puede
comparar en lo absoluto, por eso quiero regalarte lo poco que poseo y si lo
recibieras sería inmensamente feliz...
Soy tan fácil de complacer que esa sonrisa me vale para muchos
días, porque no había visto alguna igual, éste es el momento para ser lo más
egoísta posible y siento que no lo demuestro. Te quiero para mi, sólo para mi,
nada más. ¡Mírame! ¡Mírame por favor! Que sea eterno e infinito, tus ojos y tus
sonrisa quiero hacerlos míos, tus vetas de amor, sufrimiento, dolor y éxito, lo
quiero y deseo ¡Todo!
Y aún consumiendo esta felicidad, llega a mi un pequeño dolor que
me susurra al oído "No eres tú a quién quiere" "Probablemente se
siente incómodo" "No le gustas" "Él es ya superior, te
estás quedando atrás..."
No, no quiero quedarme atrás ni estar adelante de ti, quiero que
caminemos juntos, a la par siguiendo nuestros pasos.
Sí todo esto que digo, pienso, escribo y siento no significa nada
para ti y no hay modo alguno de que compartas mi terrible felicidad, en todo
caso, ignórame y yo me marcharé sin dejar rastro.
Ahora sólo quiero llorar con una sonrisa en mis labios, porque doy
gracias por el regalo de hoy, pero sigo pensando que para ti fue un saludo más.
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