14 de agosto de 2012

Todo y nada

Se escucha la lluvia y le subo más al volumen de la música, de forma tal que mis oídos se ensordezcan con las notas y las gotas no interrumpan mis pensamientos. Lo pienso por un momento, quizás la lluvia no es la molestia, ni siquiera la música. Son ambas y no es ninguna. Recuerdo bien aquellos días del año cuando no llueve, escucho con frecuencia una pista donde se encuentra grabada el sonido de la lluvia, le doy play una y otra vez, como para recordar los días como hoy; para sentirme nostálgica o triste, para imaginarme al lado de mi ventana viendo como caen las gotas de agua. Sentir el frío y la humedad, envolverme en una cobija o sábana dejando mis pies al descubierto, aún cuando son la parte que más rápido se congela de mi cuerpo.

Entonces... ¡Recuerdo! pero está lloviendo y le subo al volumen de una canción que no me motiva en lo absoluto, el objetivo es que ese ruido enorme de goteras no me moleste. La escena parece ser tal como me gusta, tal como siempre añoro en los días calurosos o de invierno. Lluvia que cae todo el día, humedad en los cristales, el vapor, las mantas, el pijama puesto, quizás unas galletas, un cafe que nunca puede faltar, mi puerta al mundo casi onírico. Completo.

¿Qué hago? Subir el volumen ¡Aumenta! ¡Aumenta más el volumen! ¡Más fuerte! ¡No! Para. Alto. ¿Por qué dejo ir está oportunidad? Es justo como me gusta y me ocupo de trivialidades. Le bajaré al volumen, escucharé la lluvia y me sentiré feliz y serena o viceversa. De pronto el sonido que escucho es silencio, nada y gritos mudos. Parece que la lluvia se ha ido...

 ¿Perdí?

Debería esperar hasta el día de mañana, puede que vuelva a llover y no le volveré a subir el volumen a una canción que no me complazca, pero ¿Y si no llueve? ¿Tendré que recurrir a la pista? No, no necesito de ella, lo haré cuando el Sol queme mi piel y el constante ventilador tire aire sobre mi cuerpo casi desnudo. Siempre soy así... cuando tengo la oportunidad, mis oídos se vuelven sordos, mi ojos se tiñen de gris, mi boca parece cosida. Aléjense de mi, no los necesito y molestan mi comodidad. Ahora pienso que el miedo es la respuesta, actuar de frente. Lo deshecho. Cuando lo necesito desesperadamente busco en todos los caminos y nada encuentro. Lo suplo con cualquier superficialidad. No es suficiente y me doy cuenta que he perdido nuevamente.

Pareciera que quiero todo y nada.

Me quito los audífonos, aún esta lloviendo.

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