“Lo sé. Sé que nunca más encontraré nada ni nadie que me inspire pasión. Tú sabes que ponerse a querer a alguien es una hazaña. Se necesita una energía, una generosidad, una ceguera… Hasta hay un momento, al principio mismo, en que es preciso saltar un precipicio; si uno reflexiona, no lo hace. Sé que nunca más saltaré.”
— Sartre, La Náusea.
Me encuentro entre saltar o no a ese precipicio. ¿Debería?
Lo he saltado antes, pero no estoy segura de volverlo hacer. Vale la pena, pero dudo que pueda ser atrapada.

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