Existen días en los que sólo quiero extinguirme.
Son momentos en los que no tienes razones para vivir, pero tampoco tienes razones para morir.
Buscar esa "liberación" tan estigmatizada está ya lejos de mi. No la deseo.
Hace un tiempo nada me conmovía, ya no podía sentir. Una total vorágine.
Luego, poco a poco comprendí que estaba errando, quería cambiar,
pero realmente no había entendido nada.
Yo no buscaba a nadie y te vi.
Volví a cometer errores, me di cuenta de que llegue al punto en el que me encontraba hace un año.
Nunca antes había sido tan sincera y honesta como lo soy ahora, ni conmigo misma.
Ni con alguien más. Jamás.
No sólo son lágrimas de tristeza y desconsuelo. ¡Son más que eso!
Representan haber alcanzado una etapa en esta vida que ni siquiera pensaba que existía.
Reconocerse y tratar de quererse como se es. Al fin lo he comprendido y eso me llena de alegría.
Se han secado los ojos. Cansados están.
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