13 de febrero de 2015

Aunque a veces me puedo sentir terriblemente melancólica, sin sosiego alguno. También tengo días 'buenos', llenos de sorpresas que me reaniman.

El viernes fue uno de esos días. Despertar, arreglar mis pendientes, ir al servicio social, dar el taller donde hubo mucha asistencia.

Correr al metro, llegar justo a tiempo con mis amigos, escuchar a las bandas que quería ver/oír; en el lugar un chico gritaba por un mal de amores: "¡Pinche Lesly!" cada que terminaba una canción.

Saber que en ese mismo sitio, entre miles de personas se encontraba — justo como un alfiler en un pajar — la persona que gustas.

Regresar a la casa de la tía que quiero mucho, quien siempre me recibe con alegría desde que tengo memoria, charlar con mi primo favorito y finalmente, dormir. Es de esos días que se quedan en tu memoria y te hacen sentir mejor.

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