Me inunda
una vorágine de sentimientos.
Espiral de
emociones que despierta mis sentidos.
Mis ojos son
un enorme caleidoscopio.
Vislumbro
formas, colores y olores.
Mis oídos
perciben el sonido de su voz
Se deleitan
con su mediana gravedad y parecen no escuchar más.
Justo como
el canto de las sirenas que embelesan a los navegantes.
Mi nariz
recuerda el aroma de la otredad que tanto añora.
Ningún otro
ser le causa tanto placer a mi olfato como ese momento en el que me sumerjo en
sus brazos y reposo mi cabeza sobre su pecho y negros cabellos,
Le percibo
esa fragancia rica que se incrusta en mi memoria.
Le palpo,
una y otra vez.
Le tomo con
fuerza y delicadeza.
Deslizo la
punta de mis dedos por su espalda, dibujando pequeñas mándalas en su piel.
Mis manos
son pequeñas,
A pesar de
ello las extiendo lo más que puedo
Para no
dejar espacios entre todo aquello que me permites tocar.
Tomo tu
mano…
Los nervios
nos anuncian su llegada a través del calor y sudor.
Extiendo los
brazos…
Te dan la
bienvenida a casa.
Con una sola
mirada tuya vasta para iniciar ese dulce jugueteo.
Comienza el
baile: Danzamos, al ritmo de nuestras pupilas.
Un poco
atolondrados, a causa de la vergüenza y risa.
Poco a poco
se alinean, toma el ritmo.
Conforme el
baile avanza a su final nuestras miradas se cruzan una y otra vez hasta que
nuestras pestañas chocan.
Cerramos los
ojos
Aún en la
oscuridad podemos reconocernos, mucho mejor.
Y mi gusto…
se fusiona con los otros sentidos.
Pruebo tus
palabras, historias y bromas.
Saboreo tus
labios, de comisura a comisura.
Beso tus
diminutos y rasgados ojos azabaches.
Muerdo el
suave lóbulo de tu oreja.
Tu cuello,
mi perdición.
Le recorro
con todo lo que tengo a mi alcance.
Sostengo el
equilibrio con la punta de mis pies.
Sólo así
llego a mi objetivo.
Prosigo
Llevo mis
manos a tu nuca.
Reposan ahí
mientras los dedos se sumergen entre el borde de tu piel y cabellos.
Comienzo
Acerco mi
boca a tu cuello, a veces lenta, sublime.
Otras,
rápida y violenta.
Le beso una
y otra vez, saboreo.
No estoy
sola en esto…
Al ritmo de
mis movimientos me acompañan los sonidos que pronuncia tu voz,
Llenos de sorpresa
y placer.
Y los
sentidos se agudizan.
Y la realidad
se desvanece.
¡Me sobran motivos!
¡Me faltan
sentidos!
Carezco de
razón.
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