20 de enero de 2017

Mal agradecido (a)



¡Qué fácil le resulta olvidar!
¡Qué sencillo es deshacerse de un cariño!
¡Sin darle la cara! Hacerlo a un lado
Tan ávido para retractarse
Y querer retornar al pasado…

Te empeñas
En cada palabra que externas, tus deseos y añoranza por ella.
Irremediablemente vienen a mi cada una de las palabras
Que pronunciase a mi oído:

¡Eres tú! ¡Te elijo luego de tanto tiempo! ¡Quiero que nuestras pasiones convivan!
Cariño, querida, morenita…

Y la lista se despliega como pergamino interminable
Porque – lamentablemente – las recuerdo todas
Se encuentran incrustadas en mi memoria, pues sabes bien cómo te adoraba.

Innegable es el tiempo compartido, mentirías si dijeras que nada sucedió entre nosotros.
Mi amor fue verdadero.

La entrega…
Traducida en pequeños poemas,
En la puntualidad de cada cita y encuentro
El detalle de un obsequio
La comida compartida
El insomio lleno de risa y gozo
La noche y el amanecer juntos
La cama
Ciudades redescubiertas
El beso pequeño, noble y pasional
El abrazo interminable
Las cartas extensas que escribí con mi puño
deposite mis sentimientos en un sobre gris, justo así me di a ti.

Luego entonces cortas de tajo
Sin mirarme
Te marchas, mientras alzas la mano desde lo lejos de tu habitación
Te esfumas
Permaneces como sombra
Ahora sólo añoras recuerdos donde no existo
Los vociferas con lo poco que te queda en la garganta
Al mismo tiempo, me extirpas
Desechas como una carta sin destinatario

Nunca creí en destinos ni caminos
Sin embargo, fui devotamente fiel a los gestos de aquél quien también fue mi amigo

Si un día le encuentro al azar
Reconoceré inmediatamente ese rostro que tantas veces estuvo frente al mio

Los ojos almendrados y el negro azabache de su cabello permaneceran
Y aún así, le encontraré totalmente ajeno, extraño.

Eras bacalar, ahora convertido en salar.


Por ello me resulta ingrato el final.

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