Son las 9 de la noche. Es domingo.
Calles desiertas. No es para menos.
Estoy sola.
Espero a que el camión emprenda el viaje de regreso.
Añoro el calor de mi hogar, hace frío.
Recibo llamadas que preferiría ignorar.
No quiero hablar.
Abordo el camión.
Espero a que de marcha.
No lo hace. ¡Joder!
Dirijo mi mirada a través de la ventana
De pronto, el agua y la sal inundan mi rostro...
Me siento tan absurda...
Díganme...
¿Cómo se llega al olvido?
¿De qué manera le arranco de mi mente?
No puedo permitirme perder una lágrima más de mis ojos.
Mucho menos padecer por alguien a quien no le importo.
¿De dónde proviene tanto daño?
Cada día mejoro, aunque de pronto la tristeza y el recuerdo me invaden
Quiero sanar.
Por fin, esta chatarra comienza andar.
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